Suelo pensar en ti

Suelo pensar en tu sonrisa, esa sonrisa cautivadora. De esas que limpian el alma. De esas que me hacen incluso sonrojar. De esas que son capaces de subirme al cielo y flotar. De esas contagiosas. Suelo pensar en ella cuando algo va como no debería, cuando algo se tuerce.

Suelo pensar en tus ojos, esa gran perfección de la naturaleza. Esa mirada que enamora por sí sola. Esa mirada profunda y sincera. Esa mirada intensa, de las que arrebatan mi aliento. De las que son capaces de hacerme soñar. De esas que no me canso de observar durante horas. Esa mirada que derritió mi corazón e hizo perderme entre el espacio y el tiempo, sintiendo cada ápice de la naturaleza salvaje.

Suelo pensar en tu olor, esa fragancia de los dioses. Ese olor tan sólo reservado a las diosas. Reservado a las elegidas, a las únicas. Ese olor a feromonas desbordando la cama y atándome a la locura. Ese olor impregnado en mi piel, en mis entrañas, en mi cama, en mi mundo, en mi ser. Ese olor tan intenso que me transporta a un mundo donde sólo existe lo bonito, lo bello y lo hermoso.

Suelo pensar en tus curvas, peligrosas curvas danzantes, esculpidas sobre la piedra más auténtica del planeta. Y pienso en perderme por cada uno de tus lunares, como un astronauta en busca de mi mejor planeta, en busca de mi retiro espiritual particular. Suelo pensar en estar horas y horas recorriendo cada punto de tu anatomía y descubriendo cosquillas imposibles, erizar tu piel a cada instante y expandir mi aliento haciendo brotar emociones escondidas entre los pliegues de tu cuerpo.

Suelo pensar en tu voz, mi mejor melodía, mi kriptonita, mi debilidad. Susurros en mi oído, alterando cada punto cardinal de mi mundo interior. Haces que pierda el norte y me desoriento, haces que la adrenalina fluya incesante, consigues que mis endorfinas corran a raudales. Esa voz celestial caída del cielo, capaz de hacer sonrojar a los mismísimos maestros de los cielos que con su cantar dieron forma a esta singular naturaleza.

Suelo pensar en tus labios, y suelo pensar en el roce con los míos. Unidos hacen que mi palpitación aumente, que se pare el tiempo, que se hunda el mundo si es necesario mientras nos enzarzamos en una lucha con nuestras lenguas. Y pienso en acariciarlos con mis dedos, recorrerlos de lado a lado buscando su apertura.

Suelo pensar en ti.

Ansuken Written by:

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