Nuestra gran historia

Por ese entonces nuestra amistad no pasaba por su mejor momento, estaba distante, era cordial simplemente.

Tenía ganas de verla y saber un poco de ella y me propuso salir a correr, había hecho un llamamiento a ver cuánta gente asistiría. Estuvimos hablando un rato y me añadió de nuevo al Facebook, podría decirse que ese fue el comienzo de todo esto, de la gran historia que os voy a contar. A mí me supuso, al menos, no dejar por perdida una amistad que valoraba tanto, aunque ciertamente mi intención fuera otra. Así que acepté de buen grado. Creo que todos sabéis bien de quién estoy hablando.

Llegó el día. No había nadie. Tardaba. No sabía si vendría alguien más. Esperaba.

Al fondo vi un duende que se acercaba:
-Has venido a lo de Mariluz? -dijo el duende.
-Si. -respondí.
-Yo también, soy Yoli.
-Yo Óscar, encantado.

Sencillo y simple, como empiezan las mejores historias, de esas que merecen ser contadas, de las que uno no se cansaría nunca de recordar, historias que nos hacen por dentro.

Y llegó, por fin. Y corrimos. Y nos divertimos. Y decidimos salir después a tomar algo para celebrarlo. Creamos un grupo de whatsapp de running. Y sin querer, fundamos la magia.

Y volví a Plasencia. Y volvimos a quedar.

Y fueron a Salamanca. Y me despidieron del trabajo. Y pude ir a Salamanca con ellas. Se unió Elena, su hermana, y su hija, el gran torbellino que nos saca una sonrisa y nos devuelve a la infancia a cada instante. Y se unió un foráneo, del que no hablaremos mucho en esta historia, y con él, todo un conglomerado de personas de distintos puntos del planeta donde muchos nos aportaron demasiado, otros, simplemente estuvieron.

Nos manteníamos en constante contacto, yo corría en Madrid, ellas en Plasencia. En una de esas salidas, su toparon con un hurdano más bruto que un arao llamado Emilio. Y se nos unió, formaba parte de este selecto grupo de running. Porque así es como empezó todo, un grupo de running, tan simple y llano como eso. Emilio, un tipo sensacional, dispar como todos nosotros supongo. Que tardé en conocer hasta el cumpleaños de Mariluz y el que ya me transmitió una cercanía, sencillez, locura, amistad…

Decidimos preparar un cumpleaños de ensueño a Mariluz, la loca del pelo alborotado y ojos endiabladamente bonitos. Momento en el que me desviví por hacerlo perfecto y que sin duda cantaba mucho esa actitud. Y justo en ese momento, sin quererlo, iniciamos un ritual de celebraciones a cuál más pintoresca y adaptada a cada loco de esta manada de tigretones. Titalena, nombrada de ese modo hasta el fin de los tiempos, se unía de manera asidua. Ese microclon de Mariluz, nadie en su sano juicio puede poner en duda su parentesco. No, esa que ves de espaldas no es un señor con abrigo marrón de los años 50, es ella, Titalena.

Vinieron locuras como visitar Sevilla en tan sólo un día, patinaje sobre hielo en Cáceres en una misma tarde… Que son las locuras que han caracterizado sin duda a este singular grupo. Se acerca el Otoño Mágico y volveremos a repetir esa mágica experiencia. Este año no tendré que dedicar la magia del otoño a «ella», esta vez se mimetizará con la naturaleza, con su amor incondicional por lo vivo, con su pachamama.

Se sucedieron cumpleaños y momentos mágicos. Nuestro duende vezdemarbano se nos hace mayor y lanzó volando sus mayores deseos. Arriba en lo más alto de este mundo su anhelo danza feliz con las esferas y observan desde lo alto. También, por una noche entera todos fuimos Emilio, eso si, en blanco y negro porque sólo hay uno con ese color tan vital.

Y como no podía ser de otra forma, recibimos con los brazos abiertos nuevas almas que sincronizarían a la perfección con nosotros. Aitor, ese esporádico que aparece cuando menos te lo esperas y puede animar lo que hasta el momento estaba de capa caída. Así como nuestra glamurosa Norita y un estilazo que pocos hombres son capaces en realidad de soportar, no es que te lo tengas creído, es que te lo tienes ganado. Mery vino para engrosar la lista de las Marías. Tímida al principio, reservada, no sabía qué era lo que tenía delante, quizá un grupo de locos escapados del psiquiátrico. No tardó en contagiarse de nuestra locura y dejarse llevar por nuestro espíritu de libertad. Los dedos mágicos sobre las negras y las blancas de Tony, impulsor de la buena música en el grupo y tipo trastornado fuera de cámara e incluso delante de ella. Tuvo que marchar como también un servidor hizo en su momento a buscarse la vida fuera, pero teniendo nuestro lazo rojo en constante conexión con la naturaleza de nuestra esencia.

Ay la distancia! Por supuesto que la he notado. Sigo sintiendo la esencia del alma de esta microcomunidad. Si echo la vista y la memoria atrás, sigo notando ese ambiente otoñal y el frío nublando nuestras fiestas.

La caída del rocío sobre nuestras conversaciones.

El vaho de las ansias de libertad y las ganas irremediables de surcar los cielos.

Caricias silvestres calando nuestros corazones.

Cualquiera puede venir, cualquiera es bienvenido, tan sólo hay un requisito esencial, primordial, ineludible, obligatorio… tus ganas de volar y ser libre.

Ansuken Written by:

One Comment

  1. septiembre 26, 2016
    Reply

    Sentirlo fue increíble, al resto del mundo he de decirle que al leerlo puede parecer bonito, pero que no hay nada como vivirlo. Podría decirse que el sentimiento de apego y cercania que sientes cuando estás conociendo a alguien de quien empiezas a enamorarte es el más parecido, la diferencia es que somos más de dos miembros. Esa lucha por q esto no muera, por aceptarnos con cada fallo y error, por amar cada detalle, por sacar un hueco cuando te falta tiempo y sobre todo por conseguir un equilibrio sin permitir que ninguno se venga abajo. Con vosotros hay una armonía en mi vida.

Deja un comentario