Mi mejor año, 2015

Volvemos a vernos, un año más, despidiendo este gran 2015 y haciendo cierto balance.

Todo empieza como estos últimos años, con una gran fiesta con los míos, de esas memorables, de esas que siempre siempre acaban calando un poco. Reencuentros de año en año y sobre todo felicidad, mucha.

Normalmente cada año me sucede lo mismo, después de año nuevo, parto hacia Madrid y no vuelvo a casa en varios meses, siempre coinciden miles de planes o situaciones que hacen que pasen varios meses hasta pisar de nuevo mi tierra. No fue así este 2015 ya que conocí a alguien especial, algo bonito y que llevaba tiempo buscando. Descubrí en mí, gracias a ellas, cosas que tenía dentro y cambió un poquito de mí. Pero fue un espejismo, no duró, no pudo ser y todo se desvaneció, además se desvaneció por completo.

Pero tocaba tiempo del gran viaje de nuevo, otro gran viaje a Japón, rodeado de amigos y conociendo mucho más ese gran país. Fue en ese momento donde decidí documentar casi cada cosa especial que hacía, en formato de video. Y eso es algo que puede resumir mi 2015. Ya que mi ansia por documentar mi vida me ha hecho no parar y seguir buscando formas de mantenerme vivo y avanzar. No fue el único viaje, ya que también visité Roma por tercera vez, tocaba visitar amigos esta vez. Me sigue pareciendo una ciudad fascinante y con un encanto como pocas he visto. Viajé a Salamanca y Sevilla con amigos surgidos casi de la nada, pero eso ya os lo contaré más adelante, así como la espiritual ruta del Otoño Mágico.

Un año donde el deporte volvió de nuevo a mi superándome a cada paso, completando la Spartan Race de nuevo, esta vez una más grande, un paso más. Me gusta correr, bastante, eso me libera, hace que piense menos, hace que relativice los problemas, hace que me sienta feliz y en paz. Y eso se nota en este tiempo. Un tiempo en el que decidí dar un cambio a mi forma de vida y en el que se ve reflejado bastante en mi físico puesto que ahora estoy como nunca.

Y ahí empieza un poco esta gran historia final. Con el deporte. Un día, en concreto un día. Ese día en el que cierta persona, que yo consideraba lejos de mi vida, retomó el contacto. Justo a partir de ese momento me junté con gente maravillosa que hemos ido conociendo y nos hemos ido creando un mini mundo que sin duda, pocos desde fuera pueden entender. Con ellos empezaron viajes improvisados, cortos pero intensos, locuras. Y eso es lo que revitaliza muchas veces a una persona, la ausencia de rutina. Y en ese momento me enfrentaba a lo que perdí tiempo atrás pero quizá la falta de gestión y la ausencia de suerte hizo que me haya sido difícil manejar este tiempo.

Este año también ha traído algo malo, algo que sin duda me ha marcado. Despido fulminante y sin posibilidad de replanteamiento. No sólo dejaba atrás mi empleo, si no a grandes compañeros, qué cojones digo compañeros, grandísimos amigos. Amigos que nos hicimos un búnker dentro de la empresa, en el que nadie nos dañaría jamás, es nuestro mundo y ningún papel en forma de despido, ya sea objetivo o improcedente, podrá suprimir. Porque fuera de esas paredes de cristal yo los siento cerca y en el fondo siento cada parte de cada uno en mi interior. Entre todos nos hemos esculpido de esta forma y me encanta la forma en la que hemos sido construidos.

No puedo tampoco olvidar a mi Yin, ella sabe que es el Yin de mi Yang. Apostó fuerte y la vida le ha ganado el primer asalto y ha tenido que refugiarse a lamerse las heridas. Ella sabe que no habrá nadie que sustituya su lugar en mi corazón. Ahí quiso entrar, ahí se lo ganó y ahí se va a quedar. No sé ni los cientos de conversaciones que hemos tenido aguantando mis tonterías y yo aguantando las suyas, pero son nuestras tonterías y de nadie más. Le debo gran parte de mi vida, y ella sabe que le debo gran parte de lo que yo soy ahora.

Así que es complejo resumir mi 2015, mi mejor año en mucho tiempo. Amor, desamor, aventuras, viajes, personas, locuras…

Ni siquiera pido a 2016 que se le parezca ya que no puedes pedir a un año que sea bueno, si no que debes ser tú quien lo transforme y te decidas en que así lo sea.

Si tan sólo quieres ser feliz, sal y sé feliz.

Sal y vive.

Sal fuera y contruye tu felicidad.

Ansuken Written by:

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