Mi crecimiento – 2013

 

¿Feliz? Por supuesto. ¿Triste? También. ¿Cómo puede evocarte dos sentimientos tan contrarios el trascurso de un año? Sencillo, soy humano.

El año empezó con tranquilidad, sumido en la rutina que me embebía el 2012. Inerte de corazón pues no había razón para no estarlo. Sentía el inicio de otro año igual puesto que no había razón para ser distinto. Cada vez caía más en la cuenta de la importancia del corazón pero nada cambiaba puesto que no había razón para hacerlo.

Pero Febrero me descolocó, segundo mes del año de recuperación para mi. Conocí lo que hacía tiempo había perdido y no sabía encontrar, me encontré de nuevo conmigo casi sin quererlo pero sin desear abandonarlo. Fui adentrándome en eso que hacía tiempo que no sentía y me encontraba tranquilo y en paz.

Visité lugares increíbles, el país del sol naciente me trajo recuerdos de cuando era enano. Mitología y cultura japonesa se me abría delante de mis ojos y me costaba creer que lo estaba percibiendo en directo. Me costó hacerme a la idea que estaba cumpliendo uno de mis mayores sueños en la vida.

Y casi sin darme cuenta el tiempo se desbordó, todo pasó muy rápido. Las horas parecían segundos; los días, horas; los momentos, suspiros. Pequeños escarceos sin sentido mientras en lo más profundo reservaba una parte de mi corazón. Nunca supe si hacía bien las cosas, nunca sabré si lo estoy haciendo bien y mucho menos sé si lo haré bien en el futuro. Solo sé que hago lo que siento en cada momento y solo hay una persona a la que jamás traicionaré y es a mí mismo.

Me enfrenté a algo de lo que llevaba tiempo huyendo. Ella y yo nos contamos lo que queríamos contarnos tanto tiempo atrás. Y confiamos ciegamente el uno en el otro en ese sentido, quizás uno más que otro. Y ahora lo está pasando mal. Ahora se ha dado cuenta que el apoyo más grande que ha tenido en este tiempo se ha desmoronado. Y se culpa. Y se seguirá culpando por mucho que cualquier persona le haga ver que no lo es. Porque somos así, somos de esa forma. Y ella no cree en que la gente sea mala porque si. Jamás permitiré que una sola persona marchite tus sueños. Tus sueños son tuyos y de nadie más, nadie tiene la potestad de quitártelo. Sueñas con que todo acabe, sueñas con que por fin todo se vuelva calma, tranquilidad, y vuelvas a volar sin paracaídas. Tu sueño está cerca. Vale la pena llorar.

He aprendido a encontrarme y sin duda hoy estoy más entero que nunca. He aprendido a querer de nuevo, a confiar de nuevo, a vivir a fin de cuentas.

No espero nada de 2014 puesto que no podemos esperar nada de los años. Los años, años son. Tu eres el motor y tu coraje, tu valor y tu corazón, la gasolina. No diré más. Simplemente rueda, rueda como nunca… y no mires atrás.

Ansuken Written by:

2 Comments

  1. diciembre 31, 2013
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    Me ha gustado mucho por que curiosamente este año me he encontrado a mi misma y con partes del escrito me he sentido identificada.Ahora me miro al espejo y puedo decir YO SOY, puede que sientas algo parecido, no lo se. Y lo de la rueda me ha encantado por que se parece a como ahora veo la vida, como una espiral que va desde lo más pequeño a lo más grande, siempre girando, siempre evolucionando, siempre abarcando más y más sin mirar atrás. Muy Bueno 😉

  2. diciembre 31, 2013
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    Te pierdes, pero no creo que te encuentres, pienso que se descubre un camino nuevo que eliges, unos nuevos zapatos con los que pisar más fuerte y fuerza de fuente diferente.
    Encontrar la belleza de perderte y descubrirte es lo que creo que enriquece a una persona, la completa, aunque tenga que nadar a contra corriente.
    Las personas van y vienen, hacemos de ellos pilares que no son más que humo. Se desvanecen y piensas que no te queda nada, pero sí que lo hay: aparecen los que te tienden mil manos, pies, ojos y sonrisas. Pero sobretodo, te tienes a ti, que es lo que hace que por mucho que se vayan los pilares de humo, la casa no va a caerse.
    Estás creciendo muy bonito, gracias por ser :).
    Deseo que el 2014 te traiga emociones, sorpresas y alas.

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