It’s not over until i win

Hoy toca tema reflexivo.

Pensar en lo pequeños que somos.

En la inmensidad del espacio.

En lo solos que nos podemos sentir a veces estando acompañados.

En lo querido que nos sentimos cuando tenemos poco pero tenemos lo importante.

En que nuestro grito de desesperación se pierde entre miles de millones alrededor.

En que nuestro silencio arrebata a veces la respiración de un ser querido, y su razón.

En que en verdad no somos nadie y somos todos cuando giramos la cabeza al que nos suplica perdón.

En que no perdonamos lo más infantil y nimio y olvidamos lo más amargo del rencor.

En que jamás volverá este día, ni ayer, ni antes de ayer y calmamos la conciencia pensando en que al menos si lo disfruté.

En que nos creemos grandes entre colosos de hormigón andantes al caminar cuando el beso dulce del amor te despierta al madrugar. O cuando un susurro tan suave te hace despertar y alucinar en tu diván de pensamientos dispares.

En que tú eres lo más bonito y lo más feo al mismo tiempo, porque ni tú ni nadie podrá arrebatarte tu yo y tu pensamiento.

En que puede que seáis dos, pero sois uno latiendo al mismo tiempo.

En que no puedes sonreir a todos y en eso eres consciente, pero tapas tu dolor de vientre y sonríes complaciente.

En que no queremos mostrar un malestar interior pero sollozamos entre risas clamando ayuda para ahogar la desazón.

En que somos grandes, enormes como queramos ser y que si nadie te pudo nadie te podrá vencer. Porque en realidad somos uno, nosotros mismos, con nuestro yin y nuestro yang, con nuestro bien y nuestro mal. Somos uno, yo, tú, él…

Y como bien reza mi primer mandamiento: It’s not over until i win.

Así que pensar por un momento y decidme si queréis o no disfrutar cada segundo porque para bien o para mal será vuestro segundo, y de nadie más.

Ansuken Written by:

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